Imaginemos que una campaña sale el viernes a las diez. Marketing espera más visitas, pero nadie sabe cuántas personas podrán pagar al mismo tiempo ni cuánto tarda en responder la pasarela cuando sube el volumen. Esa es la conversación que conviene tener antes de enviar la primera notificación.

Prepararse para un pico empieza por definir el escenario que importa para el negocio, medir cómo se comporta la plataforma y acordar qué hacer si la demanda supera lo previsto.

Conocer el pico que viene

El primer paso es estimar para qué hay que prepararse:

Encontrar el cuello de botella

La capacidad real de una plataforma la marca la primera pieza que se satura, no la suma de sus partes. En la mayoría de los casos, esa pieza es alguna de estas:

Medirlo con pruebas de carga

Una prueba de carga ayuda a estimar cuánto soporta la plataforma bajo condiciones definidas. Simula usuarios recorriendo los flujos importantes y aumenta el volumen de forma progresiva. Para que el resultado sirva:

El resultado indica cuánta carga soportó ese escenario, con esa configuración y esas dependencias. También muestra qué se saturó primero. Después de aplicar mejoras, hay que probar otra vez: el límite puede moverse a otro componente.

Técnicas para soportar más carga

Seguir operando aunque se supere la capacidad

Aun con buena preparación, un pico puede superar lo previsto. En ese caso es mejor que la plataforma siga funcionando parcialmente a que se caiga por completo. Algunas estrategias:

Estas decisiones son de negocio y conviene tomarlas antes del evento, no durante.

Preparar el día del evento

  1. Congelar cambios: evitar despliegues en los días previos, salvo correcciones imprescindibles.
  2. Escalar preventivamente: sumar capacidad antes del pico en lugar de esperar a que el autoescalado reaccione.
  3. Avisar a los proveedores: informar a pasarelas de pago y servicios externos el volumen esperado.
  4. Tener monitoreo visible: paneles con los indicadores clave y alertas configuradas para los flujos críticos.
  5. Definir responsables y guardias: quién monitorea, quién decide y cómo se comunica un problema.
  6. Revisar después: analizar cómo se comportó la plataforma para preparar mejor el próximo evento.

Buena parte de esta preparación depende de poder hacer cambios con seguridad: sin ambientes de prueba y despliegues controlados, cada ajuste previo al evento es un riesgo adicional.

Antes de aprobar una campaña, conviene que negocio y tecnología acuerden qué flujo tiene prioridad, qué señal indicará que hay un problema y quién puede activar el plan de contingencia. Esa decisión evita improvisar mientras llegan los pedidos.